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Long covid: Lo que no se quiere ver tras la pandemia

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Pie de Página

JALISCO. – César y Adriana poseen Long Covid, esto lo saben porque su vida cambió completamente luego de contraer COVID-19 o después de haberse vacunado contra este virus que paralizó al mundo por más de dos años.

Adriana y César se reconocen como sobrevivientes de una enfermedad que la Secretaría de Salud no quiere reconocer ni atender, pues asumen que lo que “ellos sienten” son simples secuelas y no una nueva enfermedad; sin embargo, ambos prevalecen y luchan no sólo contra la enfermedad sino también en contra del desprecio institucional.

Ambos luchan y resisten desde el Colectivo Covid Persistente México Comunidad Solidaria, un espacio que les permite acompañarse y hacerle frente a la enfermedad, pero que también les facilita el seguir levantando la voz para exigir una atención médica inmediata.

Cásar Medina es el fundador de este colectivo. A sus 32 años su vida cambió radicalmente, pues a esa edad tuvo su primer contagio de COVID-19.

“Yo era el arquetipo de la salud: un joven deportista que al final creyó en la narrativa institucional respecto de lo que era COVID-19; es decir, que era una enfermedad leve y que no afectaba a los jóvenes”.

Pero esto, lamentablemente, no fue así. César no sólo se contagió en más de una ocasión, sino que esto le provocó secuelas que ahora sabe nombrar: Long-Covid, pero esto lo supo por su cuenta, por investigar y hablar con otras personas en el mundo que sentían que el COVID no se les había ido del cuerpo.

Al convivir con otros colectivos de países europeos acerca de Long Covid, César se dio cuenta de la existencia de la enfermedad, pues al leerlos los síntomas que tenían otras personas se percató que él tenía síntomas similares; ahí se dio cuenta que esto era más que real y que era necesario empezar un grupo de resistencia en México.

“Me dicen que no tengo nada, qué estoy loca”
Adriana Navarro, periodista de 43 años, fue cómo encontró refugio en el colectivo que inició en redes socio-digitales. Ahí pudo leer el sentir de otros y encontró el ánimo para contar su historia a los demás.

Su caso es atípico, pues aunque ella no contrajo COVID-19, sí después tuvo efectos tras vacunarse, y aunque ella no nombra lo que tiene como Long-Covid, afirma que todos los síntomas que tiene se relacionan al Covid Prolongado.

Hace años Adriana se puso la vacuna Astra Zeneca, posterior a esto comenzó toda una aventura que hasta el día de hoy le ha traído serias complicaciones de salud. Primero presentó una trombosis profunda, todo esto ocurrió en diciembre del año 2020.

Al estar en un ambiente tan desconocido, Adriana encontró refugio y respaldo en pacientes que padecían Long-Covid, ya que sus síntomas se asemejan mucho a varias personas que sufren esto.

“Al ponerme la primera vacuna me dio una trombosis, pero yo no sabía lo que me estaba sucediendo yo en realidad pensaba que me había picado una araña, que me había picado algo y no hice caso”, mencionó Adriana.

Al querer aplicar la segunda dosis de Astra Zenecam Adriana ya no podía caminar pues su pierna empezó a hincharse bastante y eso le impidió moverse de manera normal, al presentar eso de inmediato acudió a atenderse a los consultorios económicos que se encuentran en las farmacias, ahí le pusieron cinco inyecciones para poder calmar controlar la trombosis y que ésta no llegará a límites donde podría poner su vida en riesgo.

“Fue rápido para que el coágulo no se fuera hacia los pulmones y prácticamente no me matara”, señaló Adriana.

La vida de Adriana a raíz de esa vacuna cambió radicalmente, antes Adriana hacía 39 kilómetros diarios de bicicleta, nadaba aproximadamente unos 2 kilómetros, pero todo esto es imposible hacerlo ahora: “Ahora no puedo, no puedo moverme así desde esa situación”.

Adriana 8 meses después de la trombosis fue con doctores expertos, estos doctores determinaron que fue una “trombosis venosa profunda”, todo esto causó que Adriana dejará su trabajo habitual, pues ya sólo le era posible trabajar desde su casa.

“Desde ahí nacieron más problemas, me diagnosticaron después una enfermedad autoinmune, pero no sabían bien cuál enfermedad, pero los médicos o algunos me dijeron que podía ser a causa de la vacuna Astra Zeneca, pues no todas las personas las pudimos soportar”, explicó.

La enfermedad autoinmune que le diagnosticaron a Adriana le trajo problemas horrendos y, además, le generó complicaciones económicas, pues gastó todo su dinero en buscar soluciones a su enfermedad.

A la fecha, Adriana ha ido con ocho médicos y ninguno de ellos ha tenido diagnósticos certeros de la enfermedad que desarrolló.

“Unos me dicen que estoy loca, otros me dicen que no tengo nada, pero yo no puedo caminar, es un dolor insoportable en la pierna derecha donde fue la trombosis. Cuando me hacen los estudios de la vena me dicen que está bien, el problema es que yo siento que hay una inflamación o algo que sucede que la pierna no me obedece”.

Los dolores en la pierna de Adriana son insoportables, tiene sensaciones adormecedoras o calambres, los cuales son constantes, pero el problema principal es el dolor que no logra quitarse y que ningún medicamento lo disminuye.

Este dolor lleva acompañando a Adriana más de un año, todo inició con la vacuna que provocó la trombosis y que concluyó en la enfermedad autoinmune que causa que se intensifique el dolor en la pierna derecha.

Todo se lo provocó la vacuna, ya que ella no enfermó de COVID-19 hasta finales del año pasado, así que está completamente segura que ella no fue víctima de la enfermedad, pero sí de la vacuna.

La experiencia de Adriana con los médicos jaliscienses es un fiel reflejo de cómo se han tratado los temas fuera de Covid-19 tradicional en el país:

“Los médicos de México, o bueno, de Guadalajara no han sido insensibles ante el tema de la pandemia, porque no solo fue el Covid sino todo lo que ha traído consigo”.

Y todo esto, desde luego, han cobrado factura en su salud mental:

“Una está acostumbrado completamente a llevar un ritmo de vida de ejercicio y de un repente a otro no sabes que está sucediendo con tu cuerpo, ya no puedes hacer ejercicio, empiezas a convivir y vivir diariamente con el dolor, te empiezas a plantear ¿para qué sigo aquí?, el dolor es insoportable”.

La caída de cabello, el cansancio extremo y problemas en la piel también fueron complicaciones con las que ha tenido que lidiar:

“El cansancio es excesivo, pero creo que emocionalmente ha sido lo más triste y desolador, de ser una persona sana se cambió mi vida, dio un giro enorme, vivir 24 horas con dolor es desgastante, creo que se dice muy fácil la palabra dolor, pero vivirlo todos los días de otra cosa”.

Pero el punto de quiebre ha sido la atención por parte de los médicos, esto es lo más deplorable del tema, remarca Adriana

“Me parece que se agudizó como la industria farmacéutica se volvió totalmente con fines de lucro y toda la parte humanitaria de los médicos se perdió, hace mucho yo creía fielmente en la ciencia, pero ya no, no sé hasta dónde va llegar esto porque hasta el día de hoy sigo teniendo dolores, y te das cuenta que estas solo en esto”.

El dolor es lo que tiene a Adriana atrapada, pues denuncia que está con ella todo el día, toda la pierna derecha le duele muchísimo, lo compara con tener su pierna llena de ligas, en ocasiones de tanto dolor se le vuelve imposible caminar e, incluso, hasta manejar se le complica bastante.

Adriana reafirma que hay una decadente calidad de atención por el sector salud:

“Te ven 15 minutos, te cobran mil 500 y ya eres parte de su número económico, realmente un interés por ayudarte no hay”.

Adriana ha tenido que aprender a vivir con todas estas complicaciones, dejando otros trabajos que tenía, limitando su ejercicio a lo que puede ahora soportar, y sufriendo con todo el dinero que invierte en su salud, sin que vea mejores resultados.

Para ella, urge una atención más puntual en el tema, pues se necesitan soluciones.

“Urge un centro de investigación y un sistema de apoyo emocional para poder vivir con el trauma de estar un cuerpo totalmente diferente al que tenías, también que exista una conciencia laboral de entender que el Long-Covid es real y que tu cuerpo y tú: ya no funcionan igual”.

Una lucha contra el sistema
César Medina afirma que no es casualidad que no se esté actuando en contra de esta enfermedad ni atendiendo los diversos casos que se han presentado a raíz de toda la pandemia.

“El mero hecho de negar la existencia de esta condición de salud, niega también la posibilidad de que se pueda diseñar una política pública a la que se le destinen recursos, evita que se hagan protocolos de atención, que existan equipos multidisciplinarios; por eso no hay estadística”.

Por tanto, se requiere la atención adecuada de los gobiernos, tanto estatal como federal, para respaldar y atender las demandas de los colectivos, pero al mismo tiempo apoyar a doctores que ya están haciendo investigación al respecto como Luis del Carpio, quien se encuentra actualmente en la investigación y recolección de datos para actuar desde un enfoque más profesional ante el Long-Covid, todo esto con el objetivo de crear una guía clínica para poder tener una certeza y atender debidamente esta nueva enfermedad.

La investigación sobre Covid Prolongado está caminando hacia el lado correcto, pero es urgente que el gobierno se involucre y atienda las demandas para poder darle un giro a todas estas personas, ofrecerles el respaldo y caminar de la mano para abrir espacios en la salud pública que atienda de manera digna y eficiente este problema.

Según Alejandro Macías Hernández, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención del Covid-19 de la UNAM, alrededor de 15% de las personas que se contagiaron con el virus del SARS-CoV-2 padecen Long Covid.

¿Qué es el Covid prolongado?
El Long-Covid, Post Covid es una enfermedad que afecta a algunas personas que han contraído COVID-19. El doctor Luis del Carpio definió actualmente esta enfermedad como:

“la persistencia de síntomas de COVID más allá de 12 semanas o tres meses después de haber tenido un cuadro agudo, y donde el paciente aún presenta estos síntomas de forma continua y prolongada”.

Los síntomas del Long-Covid son:

Fatiga persistente: sentir cansancio y agotamiento extremo incluso después de un descanso adecuado. Dificultad para respirar: sentir que falta el aire, tener una respiración más rápida de lo normal y/o experimentar dolor en el pecho. Dolores musculares y articulares: dolor en los músculos, las articulaciones y/o los huesos. Dificultad para pensar o concentrarse: problemas de memoria y concentración, dificultad para realizar tareas que antes eran fáciles. Problemas del sueño: dificultad para dormir, despertarse con frecuencia durante la noche o tener sueño no reparador. Palpitaciones: sentir latidos cardíacos rápidos, fuertes o irregulares. Mareos y/o desmayos: sentir que se va a desmayar o perder el equilibrio. Dolores de cabeza: dolor de cabeza persistente, a menudo descrito como presión o tensión en la cabeza. Problemas gastrointestinales: dolor abdominal, náuseas, diarrea o vómitos. Cambios en el estado de ánimo: ansiedad, depresión y otros cambios en el estado de ánimo.

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