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Desciende en México el porcentaje de población lectora

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Proceso

En 2015, una población alfabeta de 18 años y más declaró haber leído libros, periódicos, revistas, páginas de internet, foros o blogs, e historietas –en ese orden–, pero en 2024 bajó a 69.6%. Así, en una década, los lectores disminuyeron 14.6%.

Ése es el resultado del Módulo Sobre Lectura (MOLEC) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), encuesta levantada en los primeros 20 días de febrero pasado en 2 mil 336 viviendas de 32 áreas urbanas de 100 mil y más habitantes.

La población consultada lo que más ha leído fueron los libros (41.8%). Siguieron las páginas de internet, foros o blogs (39.4%), revistas (21.7%), periódicos (17.8%) e historietas (4.6%).

En entrevista, Octavio Heredia Hernández, director general adjunto de Encuestas Sociodemográficas del INEGI, explica que el MOLEC se inició en 2015:

“Hay que recordar que el mandato del INEGI es generar información sobre millones de temáticas que están marcadas en la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geografía, y una de ellas son datos de cultura. Entonces, a partir de ese 2015, este órgano creó varios módulos de información, y uno de ellos tiene que ver directamente con el de lectura. No es una encuesta tan extensa. Es una área que recopila aspectos básicos sobre las prácticas de lectura en la población, pero se levanta en treinta y dos ciudades del país, por lo tanto es una encuesta meramente urbana”.

Asienta que existen ciertas recomendaciones internacionales:

“La práctica la debes medir en la población recordándoles diferentes materiales que son propicios para generar un aspecto de lectura. Por lo tanto el MOLEC recopila información de libros en el último año, revistas en los últimos tres meses, periódicos en la última semana, historietas en el último mes y páginas de internet, foros o blogs en la última semana. Esto se reliza desde 2015”.

–En este 2024, según la encuesta, el porcentaje de la población lectora disminuyó 14.6%, entre 2015 (84.2%) y 2024 /69.6%), ¿verdad?

-Si pasamos a los principales resultados, lo que te puedo decir es que en esta encuesta de 2024 estamos estimando que siete de cada diez personas de 18 años y más, que son alfabetas, reportan haber generado una práctica de lectura. Y este siete de cada diez, digamos los setenta de cada cien en 2015, eran ochenta y cuatro de cada cien. Con el paso de los años esta estadística muestra un comportamiento a la baja.

Continúa:

“En el 2019 eran setenta y cinco de cada cien; en la pandemia, el 2020 eran setenta y dos de cada cien; en 2021 eran setenta y uno de cada cien. Y en este año son casi setenta de cada cien. Es un dato interesante que debemos desmenuzarlo en más componentes”.

Refiere que los grupos se catalogan por edad:

“El que más realiza la práctica de lectura es el grupo de 18 a 24 años (83.9%). De 65 años y más, la estadística llega a que cincuenta y tres de cada cien lee. Se observa que en las personas de más edad se va disminuyendo la práctica de lectura. Y cada año va reduciéndose el número”.

Los libros impresos y digitales, de acuerdo con la estadística, fueron los más leídos, con 41.8%. Aunque quedó en segundo lugar la lectura de páginas de internet, foros o blogs, aquí las personas de 35 a 44 años de edad leyeron más, 25% entre levantamientos de 2015 y 2024 (42.5% y 67.8% respectivamente).

Por otra parte, en el resto de las poblaciones etarias (que comparten edad) se observaron incrementos menores.

En tanto, la lectura de periódicos experimentó un declive en todos los grupos de edad. Y en la lectura de libros se observó un incremento de casi 9% en el grupo de 25 a 34 años y una reducción de casi 7% en el de 55 a 64. Los que más libros leen son de 18 a 24: 71% en 2015 y 70.5% en 2024.

El género de libros más leído por la población es la literatura (39.4%). Sigen los volúmenes de autoayuda, superación personal o religiosos (31.0%) y alguna materia o profesión, de texto o de uso universitario (29.6%). Entre los menos comunes figuran los libros de cultura general (20.7%) y los manuales, guías o recetarios (7.9%).

Heredia Hernández específica:

“Es decir, cuarenta y dos de cada cien personas de dieciocho años y más realizan una lectura directamente en libros, seguida de las lecturas que realizamos en páginas de internet foros o blogs, que son cuarenta de cada cien personas de dieciocho años y más. Es interesante el tema, porque a lo largo de los años el material siempre ha tenido una evolución. Me refiero particularmente a los periódicos: en 2015 eran leídos por cincuenta de cada cien adultos, ahora la estadística es de dieciocho de cada cien. Descendió su lectura rapidamente, y algo similar ocurre con las revistas, ya que en 2015 cuarenta y siete de cada cien lo hacían en este tipo de formatos, y ahora son veintidós”.

Explica cómo valoran la lectura en páginas de internet, foros o blogs:

“Buscamos los más especializados. No son las conversaciones que hace un amigo por Facebook o el resto de las redes sociales, sino algún contenido donde se pueda leer algún artículo, noticias o textos más especializados”.

Otro dato en el MOLEC es que el descenso de la población lectora se pronunció más entre los hombres, cuyo indicador pasó de 86.7% en 2015 a 69.9% en 2024, mientras que respecto a las mujeres disminuyó de 81.9 a 69.3%.

Menos volúmenes leídos
Impacta, se le comenta al licenciado en matemáticas aplicadas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que los libros sean los más ojeados. Y añade:

“Además le preguntamos a la gente cuántos libros leyó en el último año: En 2015 las personas leyeron 3.6 libros y en 2024 ese promedio bajó a 3.2”.

–Es curioso que estén en segundo lugar las páginas de internet, foros o blogs, ¿no es así?

–Es tanto lo que puede incluirse ahí que desde el 2015 ya se tenía un 37% de adultos que refería realizar lecturas en este tipo de foros. En las últimas mediciones hemos encontrado que es cerca del 40%. Vemos un 3% de crecimiento de lectura ahí con el paso de los años con la evolución que existe en el desarrollo de las tecnologías. Llegará el momento en el que nosotros como productores de información empezaremos a detallar qué es lo que está ocurriendo al interior de este tipo de lecturas en internet.

–¿Lo audiovisual le está ganando terreno a la lectura?

–Si observamos crecimientos en el uso de formatos digitales. Por ejemplo, en 2015 el 5% de la población refería que los libros que leía eran digitales. En 2024 es el 26%, casi uno de cada cuatro lectores de libros lo hace de manera digital. En revistas, el 3% en 2015 prefería leerlas de manera digital, ahora es el 23%. Los periódicos en 2015 quería leerlos de manera digital el 4%, ahora alcanza el 19%. Hay un crecimiento importante en toda la lectura digital.

Incluso en la encuesta se aprecia que el acceso gratuito a materiales de lectura aumentó de 55.6% (2015) a 66.7% (2024). El 74.7% de lectores de revistas accedió a ellas sin costo, pero en 2015 el porcentaje fue de 49.8%. El 56% de los lectores de periódicos tuvo acceso gratuito en 2024 en comparación con 41.2% en 2015. De la población alfabeta, 17.3% señaló que su fuente de lectura fue una tienda departamental, mientras que el 7.8% asistió a una biblioteca.

Al final enfatiza que la medición del INEGI “es para que el sector idóneo pueda impulsar o desarrollar el bienestar de nuestro país en términos de estas materias”.

El audiolibro
Para Gerardo Luna Islas, presidente de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), escritor y dramaturgo, “es alarmante que cada vez el mexicano lea menos”, pero aclara a este medio:

“Creo que el estudio del INEGI se halla muy incompleto. La Sogem tiene cinco ramas: teatro, televisión, literatura, cine y radio. Las que menos cotizan, las menos activas, son radio y literatura. Radio porque resulta que ya no se hacen radionovelas y por lo tanto no hay escritores de radionovelas, y las que se hacen son para instituciones educativas, y los escritores no viven de eso.

“En el caso de literatura me enfoqué y mandé a realizar un estudio, se escucha muy pretencioso, acerca de cuáles eran las formas de consumir literatura, porque en México un novelista o cuentista que publica un libro (estoy hablando por el momento de escritores de ficción), en promedio es una edición de mil ejemplares, de los cuáles por ley le corresponden al menos el 10% de las regalías. Pero generalmente se las pagan en especie. Es decir les dan cien libros y tiene que venderlos, y a veces los contratos son tan injustos que no los pueden vender, sino regalar. Al final no obtiene ningún ingreso el autor”.

En la pandemia leyó un artículo, dice, acerca de los audiolibros, y le preguntó a un amigo actuario que trabaja en la casa de encuestas Mitofsky cuánto le costaba una encuesta de eso:

“Mi conocido habló con Roy Campos, presidente de Mitofsky, y no me costó nada. Entrevistaron a mil personas mayores de dieciocho años con dispositivos moviles inteligentes con acceso a internet. De esos, 51.3% habían escuchado algún audiolibro. Ahora puedo decir que las formas de consumir literatura, ficción o temas técnicos y demás, se han volcado en las nuevas tecnologías, con el audiolibro. El INEGI debería contemplar en sus estudios esa forma nueva de consumir literatura y libros técnicos, porque se han incrementado el número de portales de audiolibros, existen como ochenta y tantos. Y existen audiolibros que muetran millones de visitas.

“Se ha incrementado porque es muy sencillo escuchar en el coche, caminando en la calle, al efectuar el quehacer, en fin. Estos lectores auditivos deberían de estudiarse para contemplar los nuevos procesos educativos, las nuevas tecnologías pedagógicas”.

–Ante el incremento de los audiolibros, ¿se irá perdiendo la lectura como la conocemos?

–Creo que se complementan. Lo que descubrimos con lo de Consulta Mitofsky es que si un audiolector escucha a un determinado autor y le gusta, va a la librería y lo compra. Son dos medios distintos. El audiolibro es una experiencia y se complementa, se apoya con un libro. Yo mismo lo he hecho.

Acerca de que las páginas de internet se hallan en segundo lugar en la práctica de leer en la estadistica del INEGI, manifiesta:

“La piratería no es que yo la apoye, pero las personas se comparten libros completos en PDF. Con la irrupción de la Inteligencia Artificial, donde se pueden dar algunas instrucciones, uno pide que se resuma un libro completo, que dé sus opiniones y demás. Es lo que existe y seguirá existiendo, y las políticas públicas tendrían que contemplar esos fenómenos para aprovecharlos a favor de la educación de las nuevas generaciones”.

–¿El Estado debe cumplir con el fomento a la lectura?

–Sí, debe. Desde luego la lectura, los ojos sobre un papel, es fundamental. Aunque muchos ciegos no necesitan eso y de todos modos tienen en su imaginación la lectura. Lo principal es que las políticas públicas incorporen todos los fenómenos tecnológicos que hay actualmente, incluyendo los libros, audiolibros, videolibros electrónicos.

Asegura que los formatos para consumir literatura o conseguir el conocimiento están cambiando:

“Tengo otra amiga que está haciendo audiolibros para médicos e ingenieros, y uno puede pensar: ‘Si los médicos y los ingenieros necesitan esquemas, tablas, no sé, otro tipo de cosas que no es sólo escuchar una historia’, pues resulta que ya están ahí los audiolibros. Mi amiga argumenta que son complementos con el libro físico, y un auxiliar en el aprendizaje”.

Edgar Mondragón, director mexicano de marketing de Storytel Latinoamérica, empresa líder de audio-entretenimiento por streaming (www.storytel.com), resalta que el audiolibro crece en el mercado más que el libro electrónico.

El especialista en estrategias digitales, entrevistado por los cinco años de la plataforma Storytel en México, precisa que “cada vez hay más gente consumiendo audiolibros y audiohistorias por suscripción, porque se adapta muy bien al estilo de vida contemporánea y moderna”.

Sin embargo, enfatiza que el audiolibro no reemplazará a los libros impresos: “¡Nunca!”, recalca.

Más precisión
Al director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Fernando Macotela, le parece entre triste y trágico que haya disminuido más la lectura:

“Ellos sabrán por qué la encuesta está limitada a la población urbana.

La encuesta debió ser más amplia”.

Además, dice, la explicación de los datos es complicada de entender, y no obstante decir que a esa instancia le tiene confianza y sigue sus investigaciones, “no hay nada precisado”.

Se detiene en el tema de que quienes más leen ahora son las mujeres:

“Yo veo que en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería ha aumentado mucho la presencia de muchachas. De la tercer edad van más hombres, pero de entre los jóvenes las mujeres ¡son mayoría! Es que hay más interés de parte de las familias de que hombres y mujeres vayan a la escuela. Antes no. Les decían a las muchachas:’Estudia una carrera corta, porque te vas a casar’. Una mujer se vuelve yo creo más determinante en un hogar para que los hijos lean. Esas son consideraciones mías”.

Y se despide:

“No quiere decir que la encuesta del MOLEC esté mal y se tire a la basura, ¡no!, la tomo como base y que la siguiente la mejoren. Que sigan adelante”.

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