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Bukele saca filo a su polémica «guerra contra las pandillas» en la recta final de la campaña

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France 24

El Salvador celebrará importantes elecciones generales el próximo 4 de febrero. Además de elegir a su próximo presidente y vicepresidente, la población también será llamada a votar por el Congreso de los Diputados. Aunque se prevé una victoria del actual presidente Nayib Bukele sin mayores desafíos y que mantenga su mayoría en el Congreso, el mandatario sigue haciendo campaña a favor de su política contra la inseguridad.

Este domingo 21 de enero, Bukele publicó en X un vídeo en el cual llamó a la población a apoyar su partido Nuevas Ideas en las legislativas y a no permitir que este pierda la mayoría en el Congreso.

«Este 4 de febrero debemos mantener los logros en seguridad. En este momento Nuevas Ideas tiene la mayoría calificada, pero con tan solo un diputado menos perderíamos esa mayoría y pondríamos en riesgo la guerra contra las pandillas», dijo Bukele.

Según el presidente, al perder esta mayoría, su gobierno no tendría asegurado poder seguir aprobando el régimen de excepción que rige en el país desde hace casi dos años, elegir magistrados de la Corte Suprema de Justicia, «ni aprobar todas las herramientas que (lo) están ayudando para ganar» su política de seguridad contra las maras, con la que ha conseguido la aprobación de buena parte de la sociedad y duras críticas de múltiples organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Actualmente, el partido oficialista posee 56 de los 84 diputados. Tras una reducción aprobada por la actual legislatura, se votará por solo 60 diputados desde febrero, por lo que la mayoría calificada se alcanzará entonces con 40 legisladores.

Controvertida candidatura de Bukele
Aunque la Constitución de El Salvador prohíbe a un presidente postularse a un nuevo mandato, Nayib Bukele recibió el aval oficial para presentar su candidatura para un segundo periodo en noviembre.

En 2021, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, cuyos magistrados habían sido nombrados por el partido de Bukele, emitió una resolución que autoriza que “una persona que ejerza la Presidencia de la República y no haya sido presidente en el periodo inmediato anterior participe en la contienda electoral por una segunda ocasión”.

Tras ello, en noviembre del año pasado, el presidente pidió a la Asamblea Legislativa una licencia de seis meses para dedicarse a la campaña de reelección y dejar de ejercer como presidente, permitiéndole ser elegible a su reelección.

Actualmente, los sondeos dan a Bukele una amplia victoria en los comicios de febrero tanto para la Presidencia como en el Congreso. El respaldo popular masivo a Bukele se debe a su «guerra» contra las pandillas, que llevó una cierta calma al país.

«En mi caso, si es con él, sí estoy de acuerdo en la reelección, con otros presidentes no lo hubiera estado, pero con él sí, porque para mí, si está haciendo bien su labor, de hecho, hay muchos cambios, lo vemos en el tema de las pandillas, ahora uno anda con tranquilidad en las calles o donde sea y no pasa nada”, dijo Tania, una ciudadana de San Salvador, a AFP en octubre.

Pero otra parte de la población también denuncia derivas autoritarias en su reelección.

«Lo que está haciendo es una aberración política contra la voluntad del pueblo y contra el espíritu constitucional. Él no quiere respetar, de alguna manera él mismo lo ha dicho, que no podía ser candidato nuevamente porque el artículo 87 de la Constitución lo prohíbe», dijo por su parte Carlos, otro ciudadano, a la misma agencia de prensa.

Polémica política contra las pandillas
Según el Gobierno, la tasa de homicidios en 2023 en El Salvador se redujo a 2,4 por cada 100.000 habitantes. En 2022, había sido de 7,8 y en 2021 de 18,1 por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, estas cifras no se han podido verificar de manera independiente.

Si la política contra las pandillas ha recibido un amplio apoyo de la población, los métodos empleados son también fuertemente criticados por parte de los salvadoreños y organizaciones internacionales de derechos humanos.

En marzo de 2022, se aprobó un estado de excepción por el Congreso, que ha sido renovado constantemente desde entonces. Mediante el despliegue masivo de las fuerzas del orden y las detenciones y persecuciones arbitrarias en el país, las autoridades han encarcelado a más de 60.000 presuntos miembros de bandas criminales desde el inicio del estado de excepción. Sin embargo, 7.000 inocentes fueron liberados, muchos de ellos después de haber pasado un año y medio en la cárcel.

Las organizaciones de derechos humanos critican el encarcelamiento de inocentes, la falta de juicios para los presos, y las desapariciones forzadas.

La organización Human Rights Watch denuncia el “desmantelamiento de las instituciones democráticas” con la sustitución “al fiscal general y a todos los jueces de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema”. También expone “violaciones generalizadas de derechos humanos, como detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, y tortura y otros malos tratos”, además del fallecimiento de decenas de presos en las cárceles.

Según Amnistía Internacional, son tres las características alarmantes en el Salvador: “la masividad con la que se están produciendo las violaciones de derechos humanos; el alto grado de coordinación estatal en el diseño e implementación de esta medida; y la respuesta estatal que tiende a ocultar y minimizar estos hechos, negándose a reconocer e investigar diligentemente los abusos”.

Sin embargo, Nayib Bukele sigue centrando la promoción de su campaña en la lucha contra las pandillas, buscando justificar que todos los medios están permitidos para combatir la violencia y presentándose como la única opción que tiene el país para volver a la calma.

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