Milenio
Los aranceles del 25 por ciento para los automóviles, camiones ligeros y autopartes importados por Estados Unidos entraron en vigor este jueves 3 de abril, una medida de peso en la guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump, según reportes de agencias que citan al Registro Federal.
Los componentes fabricados por México y Canadá quedan exentos de los aranceles, mientras los fabricantes de vehículos japoneses, surcoreanos y alemanes están entre los más afectados por la medida.
Los gravámenes sobre las importaciones de automóviles comenzarán a cobrarse a partir de este jueves; se tiene previsto que se extiendan para abarcar autopartes elegibles durante las próximas semanas.
¿Qué espera EU de estos aranceles?
Trump asegura que estos aranceles apuntan a recuperar la «riqueza» que otros países han tomado de Estados Unidos, pero la medida promete ser un dolor de cabeza por la profunda integración de las cadenas productivas.
La Casa Blanca estima recaudar 100 mil millones de dólares en ingresos anuales con estas tarifas, pero los economistas enfatizan que estas acciones comerciales trastocarían a la cadena de suministro global de la industria automotriz y conducirán a precios más altos para los consumidores.
Los aranceles a los vehículos entran en vigor después de que Trump anunciara un arancel global del 10 por ciento para todos los productos de la mayoría de países del mundo que, en algunos casos, como China o la Unión Europea (UE), será todavía mayor.
El impacto en los socios de Estados Unidos
México y Canadá, dos de los países que más vehículos exportan a la primera economía mundial, resultarán también afectados, lo mismo que los tres grandes fabricantes estadunidenses, GM, Stellantis y Ford, que producen parte de sus coches precisamente en los dos países vecinos y que además emplean en todos sus vehículos piezas fabricadas fuera de Norteamérica.
Sin embargo, el alcance del impacto para estos actores no está claro aún por lo compleja que resulta la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 26 de marzo.
El decreto establece que el impuesto aduanero afectará a autopartes clave, como motores, componentes del sistema eléctrico o transmisiones.
Aunque las partes de automóviles fabricadas en México y Canadá, amparadas por el tratado de libre comercio T-MEC, estarán exentas temporalmente de estos aranceles, a los coches fabricados en estos dos países sí se les aplicará eventualmente un gravamen para el contenido de los mismos que haya sido manufacturado fuera de Estados Unidos.
Este impuesto parcial para los vehículos fabricados en México y Canadá se aplicará una vez que las autoridades establezcan un proceso para «aplicar el arancel exclusivamente al valor del contenido no estadunidense de dichas piezas», aunque se desconoce cuándo podría estar listo dicho procedimiento.
Además, tampoco queda claro si este arancel del 25 por ciento se sumaría a otro gravamen del 25 por ciento para todos los productos mexicanos y canadienses que Trump amenaza con imponer en represalia por el tráfico de fentanilo y los flujos migratorios.
¿Cómo afectarían al T-MEC?
Durante el anuncio hecho el 26 de marzo se informó que las autopartes que cumplan con el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá estarán exentas por ahora de los aranceles.
«Las autopartes que cumplen con el TMEC permanecerán libres de aranceles hasta que el Secretario de Comercio, en consulta con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), establezca un proceso para aplicar aranceles a su contenido no estadunidense», dijo el subsecretario de prensa principal de la Casa Blanca, Harrison Fields, en X.
No obstante, expertos han señalado cuál sería el impacto tras la entrada en vigor de este gravamen:
Cadenas de suministro
Durante el armado de un vehículo, una pieza puede cruzar varias veces las fronteras de los tres países antes de que el producto esté terminado.
Por ello, se han construido importantes cadenas de suministro con cientos de proveedores de distintos países. Tan solo la llave de un automóvil puede tener más de 50 componentes de 22 proveedores distintos de Asia, Norteamérica y Europa.
La Casa Blanca dijo que los automóviles fabricados en México y Canadá pueden certificar contenido de Estados Unidos, lo que permitirá que el arancel se aplique solo al valor de los componentes no estadunidenses.
Los especialistas estiman que, en consecuencia, estos gravámenes trastornarán las cadenas de suministro en la región.
«Es una locura (…). Lo que se hizo en 30 años no se puede deshacer en tres días», subraya el especialista de Hogan Lovells.
Bajo crecimiento
México es un país particularmente expuesto a esta medida, al albergar varias fábricas de marcas como Ford, General Motors, BMW y Volkswagen.
Más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y solo la industria automotriz representa 3.6 por ciento del PIB mexicano.
El anuncio de los aranceles llega en momentos complicados para la economía de México, la segunda más grande de América Latina. Los especialistas que mes a mes encuesta el Banco de México (central) esperan que el PIB crezca solo 0.81 por ciento en 2025 desde el 1 por ciento que estimaban en febrero.
Acuerdo en el limbo
México y Canadá consideran que los impuestos aduaneros de Trump son violatorios del T-MEC.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo el jueves que «no debe haber aranceles» entre México, Estados Unidos y Canadá, pues esa es la esencia del acuerdo.
Sin embargo, los anuncios han dejado el tratado en el limbo. «Hay que analizar si (…) para Trump el T-MEC debe reemplazarse, sustituirse o extinguirse simplemente por inanición», apunta Torres Landa.
Aunque una revisión del tratado está prevista en 2026, según las reglas actuales, para Jesús Carrillo, experto del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), la política comercial «está siendo negociada directa y progresivamente entre los gobiernos».
Autos más caros
Los analistas y socios comerciales de Estados Unidos advierten que los aranceles aumentarán los precios para los consumidores estadunidenses.
Philippe Waechter, jefe de investigación económica en la firma financiera Ostrum, advirtió que se puede esperar un aumento de 3 mil dólares en el precio promedio de los automóviles.
Ante esa posibilidad, existe el riesgo de que los consumidores simplemente «reduzcan su demanda» de autos nuevos, explica la firma británica Capital Economics