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“Batman chiapaneco”, la historia del hombre detrás del traje

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Su academia de baile quebró debido a la pandemia, y desde entonces decidió convertirse –literalmente- en el héroe de su hijo pequeño.

Yuridia Montenegro

Sergio Eduardo Gómez Uriano, originario de San Cristóbal de Las Casas, licenciado en Derecho con maestría en ciencias orales y bailarín profesional, es una persona más que fue afectada con el cese prolongado de actividades debido a la pandemia del covid-19 y perdió gran parte de sus ingresos económicos.

Hasta hace tres meses, Sergio Gómez, a quien también le apasiona el show businnes, tenía una academia de baile para quinceañeras en San Cristóbal, pero ante la cancelación de eventos de todo tipo, su negocio quebró.

Su hijo de seis años de edad, quien es fanático del personaje de Batman, y la necesidad de llevar sustento a su casa, lo motivaron a convertirse –literalmente- en su héroe.

Invirtió una fuerte cantidad de dinero para transformar un vehículo en tres, con un motor de viper de 10 cilindros, diferencial ford fairmont y eje trasero de camioneta de tres cilindros. La única réplica de un batimóvil en todo el país, cuenta Sergio.

Ahora sale a las calles con una máscara, capa, traje, y un batimóvil. En Tuxtla Gutiérrez se ha colocado frente a la explanada central, donde pide una cuota de recuperación para tomarse una foto con él. En San Cristóbal se sitúa en una esquina de la Facultad de Derecho y a veces en el centro, pero los policías de Tránsito lo hostigan.

Para el “Batman chiapaneco”, la pandemia ha dejado cosas positivas, “yo creo que la pandemia a todos nos benefició porque no todo es dinero, aprendimos a valorar lo que tenemos, nuestro tiempo, a nuestros hijos, padres, hermanos, esposas, nos ha dejado algo positivo, pero de una manera lamentable para muchos”.

Asimismo, cuenta que más allá del dinero, a él le llena de satisfacción ver cómo a través del personaje de Batman, provoca alegría en los niños y adultos, “yo creo en Dios y creo que él lo pone a uno en el lugar preciso en el que debe estar, me encanta ver cómo cumplo sueños, ver sonrisas de los chicos y grandes, eso no tiene precio”.

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