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Arresto de esposa del ‘Mencho’ fue un regalo de México a EU, señalan analistas

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Río Doce

El arresto de Rosalinda González Valencia, La Jefa y esposa de Nemesio Oseguera Cervantes el Mencho, fue un golpe mediático para afectar al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) a corto plazo, pero también un “regalo de México a Estados Unidos”, dada la cercanía de la Cumbre de Líderes de América del Norte, consideraron analistas de seguridad de ambos países.

No era para menos, ya que según información en poder de fiscales estadounidenses, la esposa del Mencho lavó alrededor de 50 millones de dólares entre 2015 y 2016, a través de hoteles en Jalisco, restaurantes, tiendas de ropa, compañías de construcción y venta de bienes raíces. Y absolutamente todo ese dinero fue de ganancias por tráfico de droga.

“Quizá no sea la gran cosa el arresto de Rosalinda, pero sí es un duro golpe para toda la familia y sobre todo para el Mencho, pensando que, si el gobierno hace que esta mujer hable y mencione qué otras actividades y negocios tiene su marido”, opinó Mike Vigil, agente retirado de la DEA.

Para otros analistas de seguridad en México, la captura de González Valencia fue un acto de desesperación por parte del gobierno mexicano ante la falta de resultados de los últimos años en materia de seguridad, pues desde el intento fallido por atrapar a Ovidio Guzmán López, en octubre de 2019, la administración de Andrés Manuel López Obrador no ha atrapado a ningún capo que sea de importancia, y en cambio la violencia se ha disparado.

“Para mí fue un acto de desesperación por parte del gobierno mexicano por los altos índices de violencia que hay en el país, pero también porque no han hecho ningún arresto importante; pero el hecho es también un acto de cobardía porque, de gente que está involucrada en las organizaciones criminales, se fueron contra la más vulnerable, coincidentemente días antes del encuentro del mandatario mexicano con el de Estados Unidos”, opinó un general brigadier de Sedena, quien solicitó no se revelara su nombre.

Su anonimato lo excusó con el siguiente argumento: Soy general brigadier, y aunque estoy retirado, me sigo debiendo al ejército y mi lealtad es al presidente, pero eso no quiere decir que no vea la falta de resultados.

El regalo también habría llegado por parte de Estados Unidos a México, pues 10 días antes de celebrarse la Cumbre de Líderes de América del Norte, hecha en Washington DC el jueves pasado, Estados Unidos anunció una recompensa de cinco millones de dólares por información que ayudara a capturar a Aureliano Guzmán Loera el Guano, hermano del Chapo Guzmán.

“Fue una forma de recordarse mutuamente que Estados Unidos está haciendo algo, y México simplemente respondió de la misma manera, pero con un arresto menor”, sostuvo el general.

Vigil, a su vez, coincidió que aunque no se trata de un arresto que vaya a cimbrar las jerarquías del CJNG, la acción es válida al grado de acaparar los titulares en medios internacionales: No obstante, reconoció que los objetivos principales del gobierno de Estados Unidos siguen estando vigentes y sin que se vaya a hacer algo en los meses siguientes.

“Lo que sí impresionaría al presidente Biden y a la DEA sería el arresto de Ismael Zambada el Mayo, o la detención del Mencho, o bien la captura de Rafael Caro Quintero, pero evidentemente eso no va a pasar por la falta de avances en los investigaciones para atrapar a esos delincuentes; sigue nula debido a que las relaciones entre ambos países en ese rubro están rotas”, consideró Vigil, quien pasó más de trece años en México investigando a los cárteles mexicanos.

Reacción del cártel

Apenas dos horas después del arresto de González Valencia, supuestos sicarios del CJNG levantaron a dos elementos de la Armada de México que esperaban a que un tercer compañero saliera de una tienda de Waltmar, en Zapopan, a pocos kilómetros de donde ocurrió el arresto.

Las autoridades reportaron la desaparición y se inició un operativo por aire y por tierra para localizar a los elementos castrenses, y no fue sino hasta ya entrada la noche del viernes de la semana pasada, que fueron encontrados atados de pies y manos y con claras muestras de haber sido torturados.

“Mala suerte para los marinos, pero yo me imagino que si los jefes dieron la orden, la célula que estaba a cargo debió obedecer”, comentó un pistolero del CJNG a quien Ríodoce contactó para obtener una reacción de ese grupo criminal.
Según trascendió, el levantón de una secretaria y un sargento habría ocurrido entre las 10:30 y 10:45 de la noche del lunes 15 de noviembre, cuando la pareja esperaba a su superior en mando en un Jeep de la Guardia Nacional, estacionado en la esquina de las calles de Santa Margarita y Aviación, en la colonia San Juan de Ocotán, Zapopan.

No se precisa cómo ocurrió, pero cuando el superior en mando salió, sus subordinados ya no estaban en la unidad, sino que esta permanecía abandonada, y se cree que ambos elementos castrenses fueron levantados en venganza por el arresto de Rosalinda.

“Si así fue, se trata de una cobardía porque cuando se ataca a un soldado o a un marino, no lo hacen de frente, sino que llegan y te agreden sin darte oportunidad de nada, y sabiendo que tú nos atacaras antes porque se trata de personas que no ves por andar vestidos de civiles”, observó el mismo general Brigadier.

El general lamentó la falta de resultados, y como muchos grupos civiles lamentó la estrategia del presidente de “abrazos no balazos”, que ha impedido que las fuerzas del orden puedan ejerzan autoridad, o al menos puedan defenderse cuando son atacadas.

“Es hora que el gobierno se vaya con todo en contra de las organizaciones criminales antes que terminen de tomar el país, que siendo honestos, ya se está tardando”, dijo.

La historia de una Jefa

Rosalinda González Valencia probablemente viva a la sombra del nombre de su marido, sin embargo, su historia está bordeada por la criminalidad, tráfico de droga y muerte. Sus tíos y primos, por ejemplo, fundaron el cártel Milenio, en Michoacán y posteriormente otros de sus parientes lideraron un grupo criminal conocido como Los Cuinis.

Lo que marcaría a la Jefa, sin embargo, ocurriría en 1985, cuando conoció a un joven puchador de cocaína, a quien todos llamaban el Mencho quien, además de trabajar como mecánico en Aguililla Michoacán, también era pistolero del cártel que operaba Armando Valencia, tío de La Jefa.

Se casaron un año después de ese encuentro, y posteriormente migraron a Estados Unidos en busca de un mejor futuro, pero nuevamente el tráfico de droga los volvió a llamar, y en 1994 el Mencho fue arrestado en California por vender cocaína.

Pocos años después Oseguera Cervantes y Rosalinda regresaron a México y se instalaron en Guadalajara, donde el Mencho se integró al cártel que dirigía Ignacio Nacho Coronel, y en poco tiempo creció hasta a ser uno de los coordinadores para el tráfico de droga de Nacho, mientras que Rosalinda y uno de sus hermanos, Abigael González Valencia empezaron a buscar formas para blanquear dinero para Armando Valencia.

Tras la muerte de Nacho Coronel, en 2010, la organización criminal se fracturó y el Mencho, hizo prosperar su negocio ilícito, aunque fue su esposa Rosalinda y su hermano Abigael González Valencia quienes le ayudaron a blanquear todo el dinero que caía con ellos, fundando un cártel, el CJNG, el cual harían crecer como nunca imaginaron.

Con la riqueza y la fama vinieron los infortunios, pues a Abigael lo arrestaron en 2015, en Puerto Vallarta y el único hijo varón que la pareja tuvo Rubén Oseguera González, el Menchito, fue detenido en 2015 por la PGR en Zapopan Jalisco y, seis años después, en 2020, fue extraditado a Estados Unidos.

Tres años después, en mayo de 2018, La Jefa fue arrestada, también en Zapopan, Jalisco, pero después de una serie de negociaciones de la defensa con los fiscales del caso, la familia de la jefa pagó 1.5 millones de pesos, y González Valencia salió en libertad.

En febrero de 2020, Jessica Johanna Oseguera González fue arrestada en Estados Unidos, cuando pretendía ver a su hermano el Menchito, recluido en una cárcel de máxima seguridad en Washington DC.

La reaprehensión de la Jefa, es el golpe más reciente a la organización del Mencho, y la acción parece no haber gustado a la familia, pues provocó la inmediata privación ilegal de la libertad de dos elementos de la Armada de México.

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