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México enfrenta una mayor presión hídrica

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Gaceta UNAM

México enfrenta una mayor presión hídrica debido a la cantidad de líquido disponible, las formas de uso, así como la cantidad de personas que dependen del recurso para generar el Producto Interno Bruto (PIB), señaló Eduardo Vega López, titular de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS) de la UNAM.

Al participar en la mesa redonda “Los glaciares y los volúmenes disponibles de agua para la humanidad y la naturaleza”, que con motivo del Día Mundial del Agua 2025 organizó la COUS en la Facultad de Economía (FE), el profesor en Economía Ambiental explicó que la presión hídrica se refiere a las cantidades de líquido utilizables por habitante en relación con el promedio nacional para la gestión de este recurso.

Durante la mesa, moderada por Clementina Equihua Zamora, del Instituto de Ecología de la UNAM, el también exdirector de la FE indicó que la presión hídrica se refleja especialmente en la cantidad de líquido para el Valle de México, el cual pasó de 191 metros cúbicos por habitante (m3/hab) en 2005 a 139 m3/hab en 2025, y podría llegar a ser de 136 m3/hab para 2030. Estadísticamente se espera que lo anterior ocurra si el volumen promedio de agua es constante o desciende y la población aumenta.

Por tanto, añadió, entre otras acciones, se deben actualizar los diagnósticos por sector, actividad, territorio y regiones del agua.

Agregó que la presión hídrica en las 13 regiones del país es muy alta, especialmente en el Valle de México y la península de Baja California, seguidas por el Río Bravo y las cuencas Centrales del Norte, el sistema Lerma-Santiago Pacífico, Balsas y el Noroeste. Lo más preocupante es que estas siete zonas representan el 64 % del territorio continental, albergan al 70 % de la población y en ellas se genera el 78 % del PIB.

A ello se suma la sequía severa que vive México, que hasta el pasado 15 de marzo afectaba a 32 de sus distritos de riego, con una cobertura del 62 %, es decir, 26 zonas metropolitanas entre ellas Tijuana, Mexicali, Los Cabos, Hermosillo, Ciudad Obregón, Culiacán, Durango, Chihuahua, y Monterrey.

Al hacer uso de la palabra, Karina Caballero Güendulain, académica de la FE, compartió los avances del proyecto en el que participa: “Modelos input-output sobre riesgos financieros relacionados con la naturaleza”. Detalló que utiliza una herramienta llamada Exploring Natural Capital Opportunities, Risks and Exposure (ENCORE), la cual intenta apoyar a diversas organizaciones en la identificación y el entendimiento de las dependencias e impactos que tienen las actividades económicas en la naturaleza.

Dicha plataforma, prosiguió la coordinadora académica de la especialización de Economía Ambiental y Ecológica en el Posgrado de la FE, fue actualizada en 2024 para brindar información sobre 271 subindustrias del International Standard Industrial Classification, con 25 servicios ecosistémicos e impactos en 13 áreas relacionadas directamente con la contaminación del agua, extracción del líquido, emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación del suelo.

Índice de seguridad
Rafael Val Segura, coordinador ejecutivo del Programa de Manejo, Uso y Reúso del Agua en la UNAM, se refirió a algunos avances del Índice de Seguridad Hídrica para América Latina y el Caribe, realizado por el Centro Regional de Seguridad Hídrica de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, trabajo que revisa las áreas de agua potable y saneamiento, bienes y servicios, riesgos y ecosistemas.

Destacó que el objetivo del Índice es evaluar sistemáticamente la seguridad hídrica de los países de América Latina y el Caribe mediante indicadores que expresen los avances en política hídrica e identifiquen áreas de oportunidad. El trabajo revisa los registros de los últimos ocho años en la materia.

Asimismo, precisó que la región empezó con valores de 586 puntos en 2015 y pasó a 650 en 2022. Sin embargo, el rendimiento aún es bajo, porque el máximo son mil puntos. Es decir, se han hecho mejoras, pero para llegar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030 aún falta mucho por hacer.

Se puede también ver que Chile, Brasil, Panamá y Uruguay son los países que tienen los niveles más altos en cuanto a seguridad hídrica; mientras que México, Argentina, Perú y Cuba presentan los más bajos.

Al comparar el Índice de Seguridad Hídrica de 2015 a 2022 contra el crecimiento de las naciones en el mismo periodo es posible ver que países como Cuba iniciaron con una calificación de 514 puntos, y en este lapso aumentaron 133 más. No obstante, México comenzó con 534 puntos y sólo incrementó 27 en este tiempo.

Val Segura mencionó que lo cierto es que la región avanza muy lento hacia la seguridad hídrica. Persisten diferencias significativas entre las naciones y se requiere mayor inversión en esa área.

Como consecuencia de los resultados anteriores, el investigador propuso la creación de un Observatorio de Seguridad Hídrica para América Latina, el cual permita perfeccionar los indicadores y metodologías de reporte, así como las condiciones de los países, intercambiar experiencias y fortalecer las capacidades y formación técnica en la especialidad.

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