La Opinión
La jueza federal Paula Xinis ordenó al gobierno del presidente Donald Trump retornar a un inmigrante hispano deportado por error a El Salvador, donde se encuentra en la prisión CECOT para terroristas.
La agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) reconoció que hubo un “error administrativo” que llevó a la expulsión de Kilmar Ábrego García a El Salvador, como parte del grupo de inmigrantes enviados por ser presuntos pandilleros, pero a quienes no se les dio oportunidad de demostrar lo contrario ante un tribunal.
La jueza Xinis describió la deportación de Ábrego García como “un acto ilegal”, para luego pedir a la Administración Trump gestionar el regreso del inmigrante.
Ábrego García tenía a su favor la decisión de una corte de inmigración de 2019 que lo protegía de la deportación a su natal El Salvador, pero ICE no respetó tal determinación y el Departamento de Justicia, que representa a la gencia en el caso de expulsión errónea no supo explicar por qué se cometió tal error.
Los abogados del inmigrante salvadoreño, de 29 años, demandaron ICe alegando que Ábrego García estaba protegido por la orden de un tribunal y no debía ser deportado a El Salvador, donde su vida corre peligro.
ICE detuvo al salvadoreño el pasado 12 de marzo argumentando que su estatus había cambiado y lo enviaron a un centro de detención en Texas, desde donde fue enviado en uno de los tres aviones que el pasado 15 de marzo transportaron a más de 200 venezolanos y decenas de salvadoreños al país centroamericano, donde fueron confinados en el Cecot, la cárcel de máxima seguridad de ese país.
La familia del salvadoreño y miembros de la organización de defensa de los inmigrantes CASA se manifestaron para advertir sobre el peligro que corre el salvadoreño en su país natal.
Abreg-García está casado con una ciudadana estadounidense, es padre de un niño de cinco años y tiene dos hijastros, todos nacidos en EE.UU.
“Kilmar (Abrego García) es un padre excelente; siempre ha estado ahí para nuestros tres hijos y para todas sus necesidades. Dos de ellos tienen autismo y el tercero tiene epilepsia… Desde que nuestra familia se separó, me siento devastada y confundida. Perdí a mi pareja, mis hijos perdieron a su padre, por esta injusta separación familiar”, dijo Jennifer Vásquez, esposa del deportado.